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Asociacin Biblioteca Virtual del Paraguay
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Sitio web agregado el 2009-03-21 13:35:00
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Asociaci?n Biblioteca Virtual del Paraguay

Informacón Adicional
Esta iniciativa no surge como una inspiraci?n individual; sino de los tiempos de la inform?tica y las comunicaciones, as? como la cer?mica naci? de la necesidad de proteger el fuego con barro.

La Biblioteca Virtual que hoy inauguramos, abre otra ventana a nuestra secular mediterraneidad, otra salida \"al mar\" de la vinculaci?n humana. Significa otra oportunidad para romper at?vicas barreras internas y prejuicios externos para con nuestro peque?o y olvidado pa?s.

El aislamiento fue su savia, y al mismo tiempo su fatalidad.

Apenas echada la semilla, en 1537, la corona de Espa?a reconoce su incapacidad para gobernar un territorio a miles de kil?metros del otro lado del oc?ano en las entra?as de sus selvas, a casi un a?o de viaje, donde m?s de la mitad perec?a y muy pocos retornaban.

La armada de D. Pedro de Mendoza, una de las mayores expediciones colonizadoras, 15 nav?os, 1500 hombres y mujeres, caballos y vacunos, a poco de desembarcados se traban en guerra con varias naciones p?mpidas en la entrada del r?o Paran?. El hambre hizo tales estragos que el fin era previsible.

Fue entonces cuando una pac?fica mano morena se extendi? de los valles y selvas guaran?es cambiando la historia: ofrend? el ma?z, man?, mandioca, miel silvestre, hilados de algod?n, yerba mate, hierbas medicinales...

Los cuatrocientos espa?oles sobrevivientes reunidos en el fuerte de Asunci?n, fueron acogidos por una naci?n agricultora que los prefiri? a sus tradicionales enemigos: los recolectores p?mpidos.

Desde entonces fue este pueblo el co-protagonista de la conquista del R?o de la Plata. A m?s de bastimento, proveyeron los guaran?es a sus nuevos aliados militares: mano de obra, industria, vestido, transporte, soldados, en sus viajes y fundaciones, hu?rfanos de oportuna ayuda metropolitana. Y tambi?n le dieron sus genes.

A cambio Espa?a provey? su lengua y cultura, una base jur?dica e institucional y legislaciones siempre protectoras de los ind?genas.

En el orden religioso, fueron las misiones guaran?es las ?nicas que descollaron por su disciplina, fuerza y prosperidad entre todas las doctrinas, reducciones o pueblos que fund? la Compa??a de Jes?s con otras naciones, en otros pa?ses, incluso en el Jap?n. Todo el cr?dito en la concreci?n de esta utop?a ?nica no es posible seguir atribuy?ndolo a la labor de unos pocos sacerdotes europeos.

Se puede conjeturar que sin los guaran?es, y sin una actitud respetuosa por parte de un sector de los espa?oles, el R?o de la Plata ser?a de seguro portugu?s, o tal vez, ingl?s.

Sin embargo, en tiempos coloniales, a pesar del aislamiento paraguayo impuesto por la naturaleza, le sigui? el semi bloqueo comercial. Primero por las leyes administrativas de la metr?poli, luego como consecuencia de los levantamientos comuneros y finalmente por los malos h?bitos adquiridos por el puerto y las ciudades ribere?as.

Aun as?, el Paraguay siempre ocup? la primera l?nea en defensa de los Virreinatos - primero el del Per? y luego el del R?o de la Plata - contra los embates de los mamelucos portugueses y los indios pajagua, abipones, guaikuru, y mbaja.

Declarada independiente, el pa?s sigui? bloqueado durante todo el gobierno del Dr. Gaspar Francia y gran parte del de D. Carlos A. L?pez. Ca?do el dictador porte?o, Gral. Rosas en Caseros (1851), el Paraguay disfrut? de 13 a?os de libre navegaci?n y salida al mar, lapso que aprovech? para iniciar el desarrollo de una econom?a industrial aut?noma. En esos pocos a?os ? sin deuda externa? pudo convertirse en naci?n de primer orden relativo, hasta que volvi? a soportar el bloqueo de la guerra de 1865/70.

Abiertas las fronteras finalmente, pero destruida parte de su poblaci?n y base industrial, el pa?s sigui? la suerte de los vencedores y otros tantos pueblos americanos endeudados, que presenciaron el enajenamiento de sus tierras y riquezas naturales.

Con las oleadas de inmigrantes e inversionistas europeos llegados al Plata a fines del XIX, tambi?n vinieron novedades cient?ficas, filos?ficas y pol?ticas, no exentas de prejuicios y arrogancia.

Estas pinceladas de historia las hacemos para recordar el sufrimiento de esta naci?n a consecuencia de su obligado aislamiento, y c?mo pudo ponerse en pie varias veces. Por tanto, se podr? poner de nuevo en el futuro, con el mismo material humano y la emergencia de una apropiada clase dirigente.

Y para no volver a caer en autocracias, f?cil soluci?n tan afecta para muchos, el pueblo deber? aprender a reconocer y elejir a sus mejores hombres y mujeres, los m?s capaces, honestos y trabajadores, y todos, mediante participaci?n activa, a elaborar un sistema socio-pol?tico apropiado a nuestras necesidades de desarrollo.

Entonces habremos hecho cultura. Cultura como elaboraci?n del pensamiento, como respuesta a necesidades profundamente analizadas y vividas, y por ende, conocidas. No simplemente aplicadas por imitaci?n. Cultura como resplandor de la tierra.

A eso queremos contribuir desde esta Biblioteca Virtual. Queremos poner a disposici?n del ciudadano paraguayo, rioplatense, americano e hisp?nico, en primer lugar, toda nuestra historia con sus errores y aciertos, todo nuestro patrimonio mental, actual o perimido, hacer desfilar cronistas y escritores de todas las tendencias y estaturas, de manera a que esta y otras generaciones puedan reinterpretar nuestra cultura, prevenirse contra nuestros defectos y vicios, descubrir las virtudes y potencialidades de nuestro pueblo, y construir sobre ellas. Es misi?n de las elites intelectuales.

La poblaci?n del pa?s - como la de toda Iberoam?rica y Caribe - a?n lucha por la satisfacci?n de sus necesidades b?sicas y la definici?n del su modelo de desarrollo sustentable. Por tanto no nos podemos dar el lujo de limitar nuestra exposici?n a la narrativa o la poes?a, luminarias de las letras. Debe esta biblioteca ser un instrumento para la informaci?n y la educaci?n. Tendr? todo el material que podamos incluir, con criterio informativo, testimonial, cient?fico, ensayista, y no solamente est?tico.

Queremos democratizar nuestras letras, facilitar su disponibilidad, estimular los cerebros paraguayos y regionales para el an?lisis y la discusi?n. Buscar la comprensi?n y el reencuentro con la madre patria. Evolucionar, enriquecernos y enriquecer sin borrar nuestra particularidad cultural.

Creemos que las p?ginas y libros de esta Biblioteca ser?n un medio formidable y din?mico para aproximarnos a estos ideales.

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